Hace muchísimo que quiero
escribir esta entrada, pero no me da la vida. Desde fuera puede parecer que a
una mamá que “sólo” cuida de su bebé le sobran las horas…A mi me pasa todo lo
contrario, necesito días de 48 horas y que a mi hija le diera por dormir un
poquito más..pero como eso es una ilusión y una realidad, no me da la
respiración, mi bebé es demandante y requiere estar al 100% una gran parte del
día, ¿os pasa?
Tengo mucho material preparado
para contaros muchísimas cosas, pero  detrás
de lo que veis en pantalla hay muchísimo trabajo de edición, material fotográfico,
maquetación y contenido.
Pero bueno, no me enrollo más
porque sé que hay varias mamás seguidoras que están muy, muy expectantes sobre
este tema.
Cuando estaba de estaba de 30
semanas aproximadamente le comenté a mi marido que teníamos que ir pensando en
cogernos una mochila, me miró con los ojos como platos, en plan: “más
trastitos,no, por favor!!!”.
Ya sabéis lo importante que es la
exterogestación, una vez que el bebé sale al exterior debemos preservar al máximo
un ambiente parecido que le ofrezca alimento, calor y seguridad, en esto último
el piel con piel es fundamental para el desarrollo del vínculo afectivo, y el porteo asegura esta cuestión, cosa que
nos lleva al tema de hoy.
Por ello, a la hora de elegir el
portabebés para los primeros meses estaba claro que deseábamos algo que
permitiese a nuestro bebé sentirse en contacto, arropada, oyendo el latido del
corazón
de sus papás, cobijada pegada al máximo al cuerpo de sus progenitores.
Otro requisito indispensable era que fuera ergonómica.
Tras mucho mirar nos decidimos
por la Caboo Carrier, se trata de un portabebé hibrido entre un foular y una
mochila ergonómica. Es similar a un fular ya que es de tejido es  muy suave y transpirable y el bebé queda
pegadito, pero la cruz trasera viene preformada como en una mochila, por lo que
solo tenemos que meter la cabeza como en un jersey y no nos tenemos que
preocupar de realizar los anudados, que el primer mes ya bastante tiene uno con
escribir el libro de instrucciones de su propio hijo como para pensar en los
nudos marineros (que son muy fáciles, pero en los dos primeros meses tiene uno
la mente en otras cosas)… La mochila tiene unas anillas que permiten
ajustarla a la persona que portee.
Es una mochila muy ligera,
realizada en algodón orgánico, mi hija nació en Junio y dónde vivimos hace
muchísimo calor, y os puedo asegurar que eso no nos impidió portear. Eso, sí,
por favor, evitad las horas de máximo calor, no es recomendable ni para un bebé
ni para una madre lactante, ni para nadie, vaya…En épocas de frío tampoco le
veo mayor problema, el bebé al ir en contacto tan íntimo no pasa frío y para la
espaldita siempre tenéis opciones como cobertores o abrigos de porteo.
La Caboo lleva una bolsita para
guardarla, ésta desplegada se convierte en una banda para poner encima de la
mochila para contener más al bebé.
Una vez doblada y guardada es muy
compacta y pesa poco, cosa que es de agradecer, con toda la “cacharrería” que
empieza uno a llevar a cuestas.
Nosotros nos cogimos el color Frost Grey, que es un gris clarito, la hemos lavado en la lavadora varias veces y está como nueva, el color perfecto y la mochila también.
Ahora viene, la historia de traca, y es que cuando nació mi hija ya sabéis que tuvo muchísimos cólicos del lactante, pues, a que no sabéis quién se agenció la mochila y el derecho number 1 del porteo??, sí, sí…mi marido, casi no me dejaba a mi ni portear, le cogió tal gustillo que estaba todo el día arriba y abajo presumiendo con su bebita, debió de ser para compensar los 9 meses en los que él no pudo sentir las sensaciones que siente una madre durante el embarazo.
Colocar la mochila Caboo Carrier
es superfácil, aquí podéis ver un vídeo de Monetes.
La mochila Caboo es apta según el
fabricante desde los 2,2 kg hasta los 14-15 kilos de peso del bebé, pero a partir de los 9
kilos, se empieza a hacer un poco incómoda porque el tejido es ligeramente
elástico y para trayectos largos notas como el bebé se va escurriendo un
poquito. Nosotros la usamos desde los 5 días después del parto hasta los 5 meses que la dejamos de utilizar como mochila única, y sólo la utilizamos cuando ponemos a
lavar la otra, de la que pronto os hablaré. Aquí me veís con la Caboo con mi hija de 8 meses, para que os hagáis a la idea de la evolución de la mochila.
Hoy si le preguntas a mi marido
que mochila te recomienda, te dirá está sin lugar a dudas, y lo hará en plan
Escarlata Ohara en “A Dios pongo por testigo…que como la Caboo Carrier no hay
nada!!”
Ahora, fuera de broma, nosotros
estamos encantadísimos con ella, la usamos un montón y está nueva. Primero pensamos en
venderla en el interesante mercado de segunda mano, pero estamos tan enamorados
de ella que no nos vamos a desprender de momento y la vamos a guardar para el/la futur@ hermanit@ de Èlia.
Para adquirir la mochila, no lo
dudamos tampoco y lo hicimos a través de la tienda online Mochilas Portabebé,
dónde puedes consultar cualquier duda que tengas, y tienen una página con
muchísima información y de calidad. Os atenderán de lujo, de verdad!!!
Mi consejo es que contactéis con una asesora de porteo de vuestra zona y podáis probar los diversos tipos de mochilas que existen en el mercado para ver con cuál os sentís más cómodos, podéis leer también mi post sobre porteo seguro dónde os hablo de tipos de portabebés.
Si queréis más información sobre
porteo puedes consultar mis otros post sobre el tema:

Cualquier duda que os surja no dudéis en consultarme en hola.mamilatte@gmail.com
Os recuerdo que esta semana en nuestra Shop Online podéis disfrutar de GASTOS DE ENVÍO GRATIS con el código: ENVIOGRATIS
Y hasta aquí me despido con mi crónica sobre nuestra adorada Caboo.
¿Ya habéis elegido vuestro método de porteo?
¿Vosotros que mochila habéis utilizado en los primeros meses del bebé? Contadnos!!!

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