Ayer fue el día de la familia y tenía preparado este post, pero ser bimadre y autónoma a tiempo completo tiene consecuencias como estás y finalmente no me fue posible publicarlo, lo confieso: no llego a todo.

No obstante, dicen que vale más tarde que nunca, así que ahí va mi visión de la familia basada en mi experiencia como facilitadora de Disciplina positiva y guía Montessori.

Hace unos días en la localidad donde vivo fueron as fiestas locales. Mis raíces no son catalanas, aunque vivo aquí desde la mitad de mi vida y disfruto de todo la riqueza de este pueblo. Mi origen no fue un handicap para que desde el minuto cero a presenciar la formación de un castillo humano (castellers, como se llaman aquí) sintiera la piel de gallina, algo que me sigue ocurriendo constantemente como si fuera mi primera vez. Me parece una imagen extremadamente emocionante, un indicador visual muy potente del factor social y del potencial del ser humano.

Para mí la familia reúne muy bien las características de un castillo humano, en el sentido de que somos un conjunto de personas con un fin común en el que los padres inician el ciclo y soportan las bases de ese castillo. Poco a poco aparecen los hijos, ellos van subiendo simbolizando el crecimiento, la evolución, la sociedad del futuro… Los más pequeños suben a la cima y la “enxaneta” (la niña o niño que están arriba del todo) indica la formación nuclear de la familia. En ella hay momentos en que se consigue el éxito por unos instantes más de tiempo y se mantienen todos unidos cuando hay armonía.

Pero fijémonos que cualquier mínimo temblor o movimiento en cualquiera de las partes del castillo afectan a toda la estructura. Frecuentemente los niños se tambalean o se mueven al subir, pero si las bases son fuertes el castillo se enderecha y continúa. Pero si el vaivén aparece en las partes más bajas el castillo se desintegra rápidamente, ¿y quiénes son los primeros que caen? Los niños, siempre!

¿Qué nos esta mostrando esta preciosa tradición cultural? Por un lado que los niños van a hacernos tambalear si o sí, los movimientos son los retos propios de su natural desarrollo y eso es así, ellos van a seguir subiendo y esa subida no está exenta de dificultades. Ahora, lo que va a cambiar sustancialmente el rumbo de cómo se mantiene en ese castillo son las personas de la base, los adultos, en el caso de la família o padres, pero seria los mismo para los maestros o cuidadores referenciales (abuelos, tios, canguros…). A nuestro lado también va a haber siempre más castillos, tantos como familias.

Así pues, si estás acompañando a un niño en su desarrollo y especialmente si quien tienes al lado es un menor de 6 años, tu estabilidad está totalmente interrelacionada con la estabilidad de ese niño. Si tu tiemblas mínimamente, todo cae y se destruye, y también las bases de la personalidad de esa criatura que tienes al lado, es así!!

Por este motivo es crucial que tú estés integra física, psicológica y emocionalmente para que esos retos estén sostenidos y no nos hagan caer a todos. Si prestáis atención en la base de los castillos hay muchísimas personas, muy, muy juntas para dar sostén, ellas son la pieza clave.

Necesitas cuidarte para cuidar, y para cuidarte vas a necesitar a otros muy pegaditos a ti: a tu tribu, a tu pareja, a tu familia formal o informal extensa. Cuanto más cuidado tengas sobre ti mismo y más puedas delegar tareas secundarias a la educación en otros tu centro personal va a estar más fuerte para soportar el castillo.

El reto de tu hijo va a seguir siendo el mismo, porque sus procesos son suyos y sólo suyos, lo que cambia es cómo estás tú, y eso es lo que lo cambia TODO, tú eres quien guía, quién sostiene, cuídate!!!

Pero los castillos humanos no se mantienen todo el rato en armonía, eso sería idílico. Unas veces veces se desmontan por iniciativa propia para sustentar nuevos retos y crear  nuevas estructuras y configuraciones y otras caen fortuitamente por desestabilización de los miembros.

Para mí el gran mérito en nuestra labor como educadores está en el segundo caso. Señores y señoras no somos supermans, ni superwomans, tenemos derecho a pasar por épocas de mayor o menor estabilidad y caemos todos, es lícito equivocarnos. En esa caída debemos aprender, autoanalizarnos, saber cómo estamos, como esta nuestra faceta social, laboral y de pareja y cómo eso afecta y volver a construir nuestro castillo, c’est la vie!!!! La culpa no nos va a servir de nada, sólo el autocuidado, el apoyo, una mirada más global a nuestra misión.

Por redes ya habréis visto que este último año para mí ha estado cargado de un montón de tropiezos, mi castillo ha estado y está constantemente cayendo, pero no ceso en levantarlo, me equivoco, soy humana!!! Desde que acepto que me equivoco crezco más y tengo más recursos: permítete equivocarte. Cada caída es un aprendizaje nuevo y potente para tomar nuevas estrategias para subir . Yo sé que en definitiva todo depende de cómo estoy yo, porque el cerebro y las emociones de una madre en el primer año de vida de un bebé están distintas, están más alerta y por tanto menos estables. Y tu bebé depende de ti en cuerpo y alma y eso da muy poca cancha para el autocuidado, pero hay que hacerlo! Ni que sea peinarte diariamente porque a mucho más no puedas aspirar, jajaja. Esos pequeños grandes planes de una madre de un niño lactante menor de dos años…

La construcción vertical del castell nos puede dar la impresión de una falsa jerarquía, pero no es así, las diferentes alturas tan sólo nos indican crecimiento. El verdadero quiz de ese castillo se basa en las relaciones horizontales en las que todos absolutamente todos estamos involucrados en la armonía de ese castillo, todos somos indispensables, cada pieza es absolutamente necesaria.

Sólo así crecemos, solo así avanzamos, es nuestra misión y es un placer, ¿te animas a construir tu castillo humano?

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Los presenciales próximos serán estos.

No olvides que mañana jueves estaré haciendo una ponencia en abierto sobre Montessori y alimentación en el COM2018 (Congreso online Montessori), puedes inscribirte aquí.

Te dejo con este vídeo precioso para que continúes tu castillo y no tires la toalla.

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