En mis talleres presenciales a familias y educadores sobre la pedagogía Montessori una de las preguntas que sale a menudo es cómo gestionamos desde la mirada Montessori el carnaval y el tema de los disfraces.

Bien, en una escuela Montessori pura no se acostumbran a celebrar dentro del aula las fiestas tradicionales puesto que los niños ya lo están llevando a cabo en sus entornos más inmediatos de la familia.

La idea es que a través de la filosofía Montessori el niño pueda conocer otras maneras hacer y otras culturas y no se quede exclusivamente con la propia del lugar. El objetivo final es transmitir a los niño un espíritu de cooperación, por lo nos interesa que no entienda una manera de hacer cómo única y verdadera, sino que observe un abanico de opciones que le permitan visualizar la diversidad y la riqueza de la misma. Debemos tener en cuenta que muchas festividades están teñidas por la religión, y hoy en día muchas aulas de nuestro país son multiculturales.

En cuanto a las familias que seguimos la pedagogía Montessori  incluímos al niño en la fiesta y tradición, pero siempre precedida de una explicación, esa historia contada (cuento real) puede ser más o menos elaborada y adaptada a la etapa evolutiva de cada niño y puede ir acompañada de ilustraciones para los más pequeños, estas ilustraciones las podéis descargar de internet o dibujarlas, a gusto y creatividad de cada familia. En fase 3-6 años debe ser algo muy, muy concreto y realista.

Nosotros por ejemplo elaboramos un cuento breve sobre la historia del carnaval y cómo se celebra en algunos sitios que identificamos en el planisferio por personas que conocemos de esos paises: Italia, Brasil…Este cuento lo iremos ampliando conforme vayan creciendo nuestros hijos.

 

Y ahora la pregunta del millón ¿y los niños en Montessori pueden disfrazarse?

Sí, los niños que son educados en Montessori se disfrazan igual que todos los niños del mundo, la única cosa que cuida el adulto que acompaña y guía al niño Montessori es ofrecerle trajes que están basados en su realidad, es decir son trajes a través de los cuales el niño empatiza con personas de su realidad, como por ejemplo las profesiones o los trajes culturales o históricos.

Así, se encuentran reminiscencias en los trabajos de la Doctora Montessori sobre la existencia de un área dentro del aula en el área de historia en el que el niño puede hacer uso de los distintos trajes. Este apartado se observa en la etapa de taller de 6-12 años, en esta fase evolutiva el niño empieza a interesarse por la historia y despliega toda su capacidad de imaginar cosas que no existen en el aquí y en el ahora y puede comprender esos conceptos tan abstractos acompañándose del juego de roles a través de los disfraces.

En la etapa de 3-6 años no aparece este apartado en aula Montessori, ya que todas las investigaciones que realizó Maria Montessori y que hoy corroboran los últimos estudios neurocientíficos nos indican que el niño menor de 6 años está ávido de realidad. Su MUNDO, su realidad más próxima son tan interesantes que no necesita nada más.

Como ya comente AQUÍ, en Montessori no se le da fantasía al niño hasta pasados los 6 años de edad, pero dada la controversia que viene provocando en los lectores, debo remarcar que este hecho no está reñido con permitir al niño imaginar. La imaginación es el pensamiento libre del niño, no marcado por el adulto, el adulto no vuelca su personalidad y sus vivencias, miedos, etc sobre el niño en esta pedagogía… La fantasía en cambio es algo imaginario ya dado, ya elaborado por una mente adulta. Así, nos interesa mucho potenciar su imaginación pura pero no “contaminarla” con nuestras fantasías y por eso la base es darle una realidad bien gozosa y completa para que él llegue a construir su imaginación propia.

Hoy en día sabemos que en esta etapa la franja que separa la realidad de la fantasía es muy, muy frágil por lo que se aconseja dar al niño experiencias realistas, dejar trabajar su pensamiento reflexivo y curioso pero siempre tomando como ancla la realidad como llave para explorar su mundo. Las investigaciones sobre neurociencia nos alertan sobre lo peligroso que es que el niño se mueva constantemente en la fantasía entre los 3-6 años, pudiendo tener dificultades para identificar claramente una y la otra. Por ello: demos realidad y sigamos al niño!!!

En la fase 3-6 en un hogar, a diferencia que en el aula, sí que podríamos tener ese vestidor-rincón con trajes para relacionar con la realidad del barrio del niño explorando por ejemplo las profesiones y sus roles, y también para relacionar con la geografía y la cultura con trajes tradicionales. Siempre en Montessori trabajamos de lo más conocido y más real a lo más desconocido, por lo que sería más aconsejable comenzar con el traje de panadero en lugar con el de astronauta o con el traje propio de la región en la que vive y luego otro traje del país o del mundo.

Nosotros estamos en fase de países, y relacionamos lo que E aprende en el planisferio, con un traje, una historia contada sobre niños del mundo y complementamos a veces con una cena o comida temática dónde comemos algo típico del lugar y nos vestimos o seguimos alguna tradición. Como podéis ver aquí nuestra fiesta temática japonesa.

Algunos de nuestros trajes son trajes traídos del lugar y otros los hemos adquirido en la web de Impulsivos, dónde encontraréis trajes de oficios  y del mundo.

 

 

BENEFICIOS DE DISFRAZARSE EN MONTESSORI

1.     Alienta la curiosidad por su entorno.

2.     Aumenta el lenguaje, a través de historias contadas.

3.     Facilita el trabajo del cerebro superior: procesar la información y ser capaz de abstraerla y desarrollar la imaginación.

4.     Conecta geografía y cultura.

5.     Desarrolla habilidades de vestirse y desvestirse con diferentes broches y complementos.

6.     Potencia el pensamiento autónomo: el niño elige libremente el traje.

7.     Favorece la creatividad a través del uso de complemento o de maquillaje (si se utiliza) y en la motricidad fina requerida.

8.     Desarrolla el sentido del color y del orden.

9.     Permite vivenciar rasgos de la cultura, la tradición o de la historia.

10.  Da lugar a interpretar un rol real, estructurando las acciones de manera lógica y secuenciada.

11.  Entrena habilidades sociales de gracia y cortesía con iguales.

12.  Potencia la expresión y conocimiento emocional.

13.  Trabaja las habilidades cooperativas: el respeto al otro, a las diferencias, a la diversidad y a la complementariedad.

 

Recuerda que no hace falta esperar a carnaval para ofrecer este recurso, es genial tenerlo accesible siempre. Así que disfrutad de los trajes siempre desde la realidad y fomentando la curiosidad por el entorno.

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Hasta pronto, feliz semana!!!

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