Durante estas fiestas he recibido
más de una cuarentena de consultas en mi mail y redes sociales sobre cómo
gestionar el tema de los Reyes, las navidades, personajes fantásticos,
tecnología etc…
Empecé contestando individualmente a cada una de las consultas,
pero me resulta imposible a día de hoy poder responder a todos de manera
individual, así que he decidido escribir este artículo no sólo orientado a la
navidad.
Me lo he pensado mucho para
escribirlo ya que tras un post que publiqué en Facebook con motivo de la tradición
catalana del caga tió en Instagram y Facebook recibí algunos comentarios
bastante irrespetuosos. Este blog es un blog para educar desde la paz,  así que no vamos a consentir ningún comentario
que falte al respeto o que no sea constructivo, si eso ocurre serán eliminados.
Así pues, empezamos, ¿hay cosas que te
chirrían cuando quieres educar a tus hijos o a tus alumnos respecto a estas
fantasías o quieres abrir tu mente a otras formas de educar y aunque no las
compartas sientes curiosidad por ellas y las observas desde el respeto?
Si es
así, quédate. Sí te gusta alimentar en tus hijos de fantasía y estás cómodo con
estos personajes del título este artículo no es para ti, nos vemos en otra
ocasión 😉
La educación Montessori y los educadores
y familias que llevamos a cabo este tipo de educación a menudo somos cruelmente
juzgados cuando hablamos sobre nuestra posición sobre estos temas. Es un tema
que genera muchísima controversia
en nuestra sociedad y habitualmente somos
acusados de robarle la inocencia y la ilusión a los niños.
Pero la posición Montessori en cuanto a
la presentación de la fantasía va mucho más allá de la visión superficial que
se puede tener cuando no se conoce el fondo de la pedagogía,
es por ello que si
has llegado hasta aquí y has decidido continuar leyendo te animo a descubrirlo
desde una mente abierta y mucho respeto a otras maneras de hacer.
Mucha gente piensa que en Montessori no
celebramos la Navidad y los niños no tienen ilusión por las tradiciones
y que
no vivimos esa fantasía-mágia con el único objetivo de no mentir a nuestros
hijos y/o alumnos
. Bien, aunque en un ambiente Montessori la relación del
adulto con el niño está basada en la confianza, no es esa la única razón sobre
el posicionamiento que adoptamos en cuanta a la fantasía.
Para entenderlo debemos ir mucho más al
fondo de esta filosofía de vida
y no quedarnos sólo con estas superficialidades.
Para ello, lo más importante es empaparse de los principios Montessori y que el
adulto esté bien preparado para poder gestionar este tema, porque cuándo se
entiende el por qué nuestra forma de educar es muy sencilla y se limita a ir
adaptándose a lo que el niño necesita. Para ello no hay sólo una manera de
actuar, sino que hay tantas cómo familias, y al final es un tema muy personal
que cada familia, en cada circunstancia decide cómo y de qué manera quiere
acompañar a sus niños en torno a esto.
Ahora nos vamos a sumergir en el fondo,
para que entendáis el eje transversal que motiva el por qué no utilizamos la
fantasía.
La doctora María Montessori descubrió
varias cosas en sus investigaciones científicas que hoy ratifican los estudios
neurocientíficos actuales y que nos ponen sobre la mesa cómo funciona la mente
infantil. Entre estos descubrimientos sabemos que en desarrollo infantil está
regido en los primeros 6 años de vida por un asombro e interés por la realidad
del mundo que le rodea
, está interesado en su mundo, un mundo que le permite
crear y conocer su propio yo en su relación con él.
El niño necesita comprender y tocar su
realidad más próxima, los detalles más pequeños que a nosotros nos pasan
desapercibidos para ellos son vivídos y absorbidos con total intensidad
, y eso queda
recogido en sus estructuras cerebrales y conforma las bases de su personalidad,
por tanto, lo que necesita el niño en estos primeros 6 años son cosas muy, muy
simples, cosas que entenderemos desde una posición de humildad, poniéndonos de
nuevo los anteojos de cuando fuimos niños y haciendo una mirada simple y
maravillosa a lo que nos rodea.
Hasta los tres años el niño no tiene la
corteza frontal ligeramente formada, esto quiere decir que vive plenamente el
aquí y el ahora, y aún no puede tener un razonamiento lógico complejo, es a
partir de los 3 años aproximadamente cuando empieza a imaginar, por ejemplo que
un trozo de madera es un autobús y lo comparará con el autobús en el que él ha
viajado en su realidad.
Aquí debemos pararnos para comprender
que imaginación y fantasía son conceptos diferentes y que a menudo si el adulto
no está preparado no comprende, y de ahí vienen las dudas en cómo gestionar
estos temas con los niños.
Podríamos resumir que la imaginación
nace de dentro del niño y la construye él y sólo él
en base a experiencias
reales vivenciadas. La fantasía viene de fuera, nos la ofrece el entorno (las
personas, la sociedad, los libros fantásticos, los medios de
comunicación-dibujos animados…), pero esta fantasía no la crea el niño la
recibe ya creada por otros.
¿Qué pasa si el niños se le infusiona
información fantástica antes de los 6 años?
Ocurre que el niño “desperdicia” toda
la avidez sensorial que tiene en ese momento para captar lo real y construir
por el mismo, de modo que recibe información que no es capaz de procesar al
100% y vive como en un vacío con lagunas de incomprensión que responden a los
deseos del adulto.
Durante mi trabajo como psicóloga
atiendo muchas consultas de papás de niños menores de 6 años que me consultan
por miedos muy potentes a estos personajes fantásticos, y la causa muchas veces
radica en esta explicación, porque para ellos es demasiado pronto y eso les puede generar miedo a algo que no entienden. Muchos niños con el cuento de la caperucita piden que se cierre el cuento cuando llega la parte en que se come a la abuelita, son contenidos que ellos no son capaces de procesar.
Y aquí puede haber adultos que digan,
pues mi hijo de 3 años está muy nervioso y entusiasmado porque van a entrar los
reyes esta noche. Sí, es cierto, ellos viven el estado emocional que tú has
creado para ellos, porque replican e imitan las emociones que a nosotros nos
crea esa fantasía, pero no lo olvides, esa fantasía es la tuya, no la suya. La
pequeñísima diferencia fundamental es que nosotros ya tenemos la estructura
cerebral necesaria para entender procesar, evocar y disfrutar de esas imágenes
abstractas y de esas historias que nos ofrece la fantasía, pero ellos no, han
de creer en algo que no ven, en algo que su mente no crea.
¿Quieres que tu hijo
cuando es adulto haga o crea algo sin cuestionarse los por qués, simplemente
porque lo dice alguien? ¿Quieres un hijo con sentido crítico o alguien sumiso
al que puedan manejar como una marioneta?
Ten claro hasta este punto que un niño
de menor de 6 años es lo que ves
, tal cual, para él aún no cabe el sarcasmo, la
mentira, el humor amarillo, es lo que ve y lo que siente en ese momento. Habrás
notado como desean las cosas aquí y ahora, su concepción temporal está en el
presente
, todo es requerido: ya!.
Si deseamos que el niño se desarrolle de
manera sana y que posteriormente a los 6 años sepa diferenciar lo real de los
fantástico, es una misión tan fácil como seguir al niño, observarlo y darle
aquello que pide, ¿y qué pide?: realidad, sin duda alguna.
A partir de los 3
años hemos dicho que ya es capaz de imaginar pero lo hace él basado en
experiencias reales y sabemos que los grandes genios: artistas,
escritores…todos aquellos que caracterizan su modo de vida por la competencia
de la creatividad han llegado a ella a través de vivir la realidad intensamente

porque sólo a través de poner los pies en la tierra podemos crear las bases
para crear y crear ideas, soluciones e innovaciones y por tanto ser creativos.
Si el niño de 0 a 6 años vive en un
mundo de fantasía puede tener luego problemas para distinguir lo real de lo
fantástico, problemas de concentración o tener baja capacidad para crear por el
mismo y esperar que sea el ambiente exterior el que cree siempre su mundo, que
tenga más facilidad para no encontrar tareas que le sacien o que copie maneras
de hacer sin que sean la suya propia.
Y a partir de entorno a los 6 años, una
vez que al niño se le ha dado realidad, florece en el la mente razonadora,
una
mente que a través de los fundamentos de su personalidad ya forjada quiere
crear, quiere evocar, quiere abstraerse e imaginar cosas más complejas, quiere
preguntarse y cuestionarse y a partir de ahí  sí es capaz de procesar esa fantasía, la
desea,
desea héroes, heroínas, quiere hadas, quiere imaginar fantasías y es
capaz de crearlas por el mismo. Estás fantasías serán más ricas y más
especiales en cuanto en tanto se hayan alimentado antes en la realidad. En
cambio si la fantasía se le ha dado demasiado pronto no será capaz de crear
imágenes mentales y sensaciones tan exquisitas ya que se quedarán sólo en la
copia y bajo un concepto vacío.
Como conclusión de todo esto, los padres
y educadores Montessori no volcamos sobre los niños nuestras mochilas de
experiencias nuestras, sino que dejamos que sean ellos quienes las construyan y
nuestra misión es servirles de guía y acompañantes en el camino de
descubrirlas, ofreciéndoles los recursos y elementos adecuados en función de su
etapa evolutiva.

Adquirir este posicionamiento, como os
comentaba al principio requiere que el adulto adquiera una dimensión diferente
en la educación, una posición, que tiene que ver con dejar de lado el miedo a
la lucha de poderes, de la necesidad de controlar la infancia, y la valentía de
ver al niño de igual a igual y no como un ser inferior.
El cómo lleves esto a cabo esta en tu
mano como educador, no hay una única fórmula, sólo sigue al niño que tienes
delante, sigue como se va transformando su mente
y aprende a observarle y a
escucharle sin avocar en el tus fantasías, dale las miguitas para que él modele
la suya propia.
Por lo tanto, ¿qué no hacemos desde la
pedagogía Montessori?
Antes de los 6 años no usamos historias fantásticas de
Reyes que vienen por la noche sin ser vistos, Papa Noeles que entran por las
chimeneas, cuentos con animales que hablan, hadas mágicas, ni ratoncitos Pérez,
ni fomentamos el usos de los dibujos animados ni la televisión como os conté
AQUÍ. Ni mucho menos condicionamos el comportamiento del niño diciéndole que si
se porta mal, los Reyes no le traerán cosas, aunque eso ya es harina de otro
costal, relacionado con la no utilización de premios y castigos, y que si os
interesa ya hablaremos en otro post.
Cómo véis, lejos de lo que puede
parecer blanco o negro, sí o no, se abre un mundo de matices basados en ese
principio de realidad y debéis de elegir cómo lo queréis hacer en vuestra casa.

¿Qué si podemos hacer? Pues a
modo de ejemplo (pero esto es una idea de lo que hace mi familia, es mucho
mejor que la actuación la adaptes a tu caso),  lo que hacemos nosotros en el adviento, a
partir de los 2 años es explicar a medida que en la calle o en casa nos
encontramos con elementos propios de la navidad explicamos de una manera muy
sencilla la historia del belén y los reyes en la navidad cristiana,  , la cultura y tradición de aquí, luces, los
turrones, los polvorones, si estamos en la cocina le enseñamos a elaborar algo
típico, le ofrecemos manualidades o decoraciones que tienen que ver con la
navidad, le hablamos de la luces, de la Navidad, la nieve, el valor de la
familia y de reunirse, el compartir regalos y experiencias, también vemos como
lo celebran en otros sitios (la historia corta y resumida del papá Noel, cosas
diferentes entre Cataluña y mi comunidad, o por ejemplo este año que su padre
viajo a Alemania también le explicamos cosas típicas de allí). Es decir, no le
he creado yo ni mi pareja, la fantasía narrándole leyendas fantásticas porque
sé que hasta los 6 años el niño vive en el presente y en la realidad, pero no,
por ello es una niña sin ilusión por la Navidad, al contrario, ella lo vive con
muchísima intensidad, quizás incluso más que otros niños que conocemos y que sí
siguen esa fantasía.
También puedo deciros que los niños
mayores de 6 años que siguen Montessori y que conozco personalmente tienen “un
duende” muy, muy especial sobre este tipo de cosas y son capaces de contagiarte
una ilusión abrumadora.
Diríamos que el cambio de chip que
hacemos es que no volcamos sobre ellos la fantasía, sino que damos las miguitas
culturales y si surge esa ilusión que probablemente aparezca alrededor de los
5,5- 6 años. 

Cuando eso ocurra en mi familia, si mis hijos quieren creer en ello, no les diremos que no crean, sino
que les haremos preguntas para que ellos elaboren por sí mismos una fantasía
rica, y nos cuenten cómo se imaginan todo eso. En definitiva, se trata de
generar individuos independientes y con un alto sentido crítico y control sobre
sus propias vidas, adultos felices y sanos.
Si queréis ahondar más sobre el tema de
realidad y fantasía os animo a descargaros este artículo.
Si te ha gustado este post no olvides
compartir el artículo.

Si tienes dudas o comentarios
constructivos o quieres compartir cómo vives tu experiencia desde esta visión
déjamelo en comentarios, me encantará leerlos.

4 respuestas a “Fantasía en Montessori ¿sí o no? ¿Cómo gestionar los Reyes, Papá Noel, Ratoncito Pérez…cuentos fantásticos y dibujos animados?”

  • Gracias por la entrada.
    Solo puntualizaría que es mejor no generalizar, hay padres y educadores Montesori que lo argumentan de otra manera y que celebran perfectamente Papá Noel,…

  • Mil gracias por el post y por lo valiente que has sido. A veces cuesta exponerse pero puedes estar segura de que nos ayudas a muchas familias.

  • Mil gracias por el post, seguro que ayuda a muchas familias. Muchas de nuestras tradiciones tienen un origen religioso, estoy pensando en los Reyes, así que ese es un punto también a tener en cuenta, desde la neurobiología, cómo se relaciona pensamiento religioso-pensamiento crítico en niños. Primero dejemos al cerebro que forme sus relaciones causales con experiencias reales y cuando esté preparado podrá entrar la fantasía, sabiendo que es fantasía, no presentándola como realidad. Y es algo general, no solo relacionado con un punto de vista pedagógico determinado.

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