Fantasía en Montessori ¿sí o no? ¿Cómo gestionar los Reyes, Papá Noel, Ratoncito Pérez…cuentos fantásticos y dibujos animados?

19:09 Mami Latte 4 Comments




Durante estas fiestas he recibido más de una cuarentena de consultas en mi mail y redes sociales sobre cómo gestionar el tema de los Reyes, las navidades, personajes fantásticos, tecnología etc… Empecé contestando individualmente a cada una de las consultas, pero me resulta imposible a día de hoy poder responder a todos de manera individual, así que he decidido escribir este artículo no sólo orientado a la navidad.


Me lo he pensado mucho para escribirlo ya que tras un post que publiqué en Facebook con motivo de la tradición catalana del caga tió en Instagram y Facebook recibí algunos comentarios bastante irrespetuosos. Este blog es un blog para educar desde la paz,  así que no vamos a consentir ningún comentario que falte al respeto o que no sea constructivo, si eso ocurre serán eliminados.

Así pues, empezamos, ¿hay cosas que te chirrían cuando quieres educar a tus hijos o a tus alumnos respecto a estas fantasías o quieres abrir tu mente a otras formas de educar y aunque no las compartas sientes curiosidad por ellas y las observas desde el respeto? Si es así, quédate. Sí te gusta alimentar en tus hijos de fantasía y estás cómodo con estos personajes del título este artículo no es para ti, nos vemos en otra ocasión ;-)

La educación Montessori y los educadores y familias que llevamos a cabo este tipo de educación a menudo somos cruelmente juzgados cuando hablamos sobre nuestra posición sobre estos temas. Es un tema que genera muchísima controversia en nuestra sociedad y habitualmente somos acusados de robarle la inocencia y la ilusión a los niños.

Pero la posición Montessori en cuanto a la presentación de la fantasía va mucho más allá de la visión superficial que se puede tener cuando no se conoce el fondo de la pedagogía, es por ello que si has llegado hasta aquí y has decidido continuar leyendo te animo a descubrirlo desde una mente abierta y mucho respeto a otras maneras de hacer.

Mucha gente piensa que en Montessori no celebramos la Navidad y los niños no tienen ilusión por las tradiciones y que no vivimos esa fantasía-mágia con el único objetivo de no mentir a nuestros hijos y/o alumnos. Bien, aunque en un ambiente Montessori la relación del adulto con el niño está basada en la confianza, no es esa la única razón sobre el posicionamiento que adoptamos en cuanta a la fantasía.

Para entenderlo debemos ir mucho más al fondo de esta filosofía de vida y no quedarnos sólo con estas superficialidades. Para ello, lo más importante es empaparse de los principios Montessori y que el adulto esté bien preparado para poder gestionar este tema, porque cuándo se entiende el por qué nuestra forma de educar es muy sencilla y se limita a ir adaptándose a lo que el niño necesita. Para ello no hay sólo una manera de actuar, sino que hay tantas cómo familias, y al final es un tema muy personal que cada familia, en cada circunstancia decide cómo y de qué manera quiere acompañar a sus niños en torno a esto.

Ahora nos vamos a sumergir en el fondo, para que entendáis el eje transversal que motiva el por qué no utilizamos la fantasía.

La doctora María Montessori descubrió varias cosas en sus investigaciones científicas que hoy ratifican los estudios neurocientíficos actuales y que nos ponen sobre la mesa cómo funciona la mente infantil. Entre estos descubrimientos sabemos que en desarrollo infantil está regido en los primeros 6 años de vida por un asombro e interés por la realidad del mundo que le rodea, está interesado en su mundo, un mundo que le permite crear y conocer su propio yo en su relación con él.

El niño necesita comprender y tocar su realidad más próxima, los detalles más pequeños que a nosotros nos pasan desapercibidos para ellos son vivídos y absorbidos con total intensidad, y eso queda recogido en sus estructuras cerebrales y conforma las bases de su personalidad, por tanto, lo que necesita el niño en estos primeros 6 años son cosas muy, muy simples, cosas que entenderemos desde una posición de humildad, poniéndonos de nuevo los anteojos de cuando fuimos niños y haciendo una mirada simple y maravillosa a lo que nos rodea.

Hasta los tres años el niño no tiene la corteza frontal ligeramente formada, esto quiere decir que vive plenamente el aquí y el ahora, y aún no puede tener un razonamiento lógico complejo, es a partir de los 3 años aproximadamente cuando empieza a imaginar, por ejemplo que un trozo de madera es un autobús y lo comparará con el autobús en el que él ha viajado en su realidad.

Aquí debemos pararnos para comprender que imaginación y fantasía son conceptos diferentes y que a menudo si el adulto no está preparado no comprende, y de ahí vienen las dudas en cómo gestionar estos temas con los niños.

Podríamos resumir que la imaginación nace de dentro del niño y la construye él y sólo él en base a experiencias reales vivenciadas. La fantasía viene de fuera, nos la ofrece el entorno (las personas, la sociedad, los libros fantásticos, los medios de comunicación-dibujos animados…), pero esta fantasía no la crea el niño la recibe ya creada por otros.

¿Qué pasa si el niños se le infusiona información fantástica antes de los 6 años? Ocurre que el niño “desperdicia” toda la avidez sensorial que tiene en ese momento para captar lo real y construir por el mismo, de modo que recibe información que no es capaz de procesar al 100% y vive como en un vacío con lagunas de incomprensión que responden a los deseos del adulto.

Durante mi trabajo como psicóloga atiendo muchas consultas de papás de niños menores de 6 años que me consultan por miedos muy potentes a estos personajes fantásticos, y la causa muchas veces radica en esta explicación, porque para ellos es demasiado pronto y eso les puede generar miedo a algo que no entienden. Muchos niños con el cuento de la caperucita piden que se cierre el cuento cuando llega la parte en que se come a la abuelita, son contenidos que ellos no son capaces de procesar.

Y aquí puede haber adultos que digan, pues mi hijo de 3 años está muy nervioso y entusiasmado porque van a entrar los reyes esta noche. Sí, es cierto, ellos viven el estado emocional que tú has creado para ellos, porque replican e imitan las emociones que a nosotros nos crea esa fantasía, pero no lo olvides, esa fantasía es la tuya, no la suya. La pequeñísima diferencia fundamental es que nosotros ya tenemos la estructura cerebral necesaria para entender procesar, evocar y disfrutar de esas imágenes abstractas y de esas historias que nos ofrece la fantasía, pero ellos no, han de creer en algo que no ven, en algo que su mente no crea. ¿Quieres que tu hijo cuando es adulto haga o crea algo sin cuestionarse los por qués, simplemente porque lo dice alguien? ¿Quieres un hijo con sentido crítico o alguien sumiso al que puedan manejar como una marioneta?

Ten claro hasta este punto que un niño de menor de 6 años es lo que ves, tal cual, para él aún no cabe el sarcasmo, la mentira, el humor amarillo, es lo que ve y lo que siente en ese momento. Habrás notado como desean las cosas aquí y ahora, su concepción temporal está en el presente, todo es requerido: ya!.

Si deseamos que el niño se desarrolle de manera sana y que posteriormente a los 6 años sepa diferenciar lo real de los fantástico, es una misión tan fácil como seguir al niño, observarlo y darle aquello que pide, ¿y qué pide?: realidad, sin duda alguna. A partir de los 3 años hemos dicho que ya es capaz de imaginar pero lo hace él basado en experiencias reales y sabemos que los grandes genios: artistas, escritores…todos aquellos que caracterizan su modo de vida por la competencia de la creatividad han llegado a ella a través de vivir la realidad intensamente porque sólo a través de poner los pies en la tierra podemos crear las bases para crear y crear ideas, soluciones e innovaciones y por tanto ser creativos.

Si el niño de 0 a 6 años vive en un mundo de fantasía puede tener luego problemas para distinguir lo real de lo fantástico, problemas de concentración o tener baja capacidad para crear por el mismo y esperar que sea el ambiente exterior el que cree siempre su mundo, que tenga más facilidad para no encontrar tareas que le sacien o que copie maneras de hacer sin que sean la suya propia.

Y a partir de entorno a los 6 años, una vez que al niño se le ha dado realidad, florece en el la mente razonadora, una mente que a través de los fundamentos de su personalidad ya forjada quiere crear, quiere evocar, quiere abstraerse e imaginar cosas más complejas, quiere preguntarse y cuestionarse y a partir de ahí  sí es capaz de procesar esa fantasía, la desea, desea héroes, heroínas, quiere hadas, quiere imaginar fantasías y es capaz de crearlas por el mismo. Estás fantasías serán más ricas y más especiales en cuanto en tanto se hayan alimentado antes en la realidad. En cambio si la fantasía se le ha dado demasiado pronto no será capaz de crear imágenes mentales y sensaciones tan exquisitas ya que se quedarán sólo en la copia y bajo un concepto vacío.

Como conclusión de todo esto, los padres y educadores Montessori no volcamos sobre los niños nuestras mochilas de experiencias nuestras, sino que dejamos que sean ellos quienes las construyan y nuestra misión es servirles de guía y acompañantes en el camino de descubrirlas, ofreciéndoles los recursos y elementos adecuados en función de su etapa evolutiva.

Adquirir este posicionamiento, como os comentaba al principio requiere que el adulto adquiera una dimensión diferente en la educación, una posición, que tiene que ver con dejar de lado el miedo a la lucha de poderes, de la necesidad de controlar la infancia, y la valentía de ver al niño de igual a igual y no como un ser inferior.

El cómo lleves esto a cabo esta en tu mano como educador, no hay una única fórmula, sólo sigue al niño que tienes delante, sigue como se va transformando su mente y aprende a observarle y a escucharle sin avocar en el tus fantasías, dale las miguitas para que él modele la suya propia.

Por lo tanto, ¿qué no hacemos desde la pedagogía Montessori? Antes de los 6 años no usamos historias fantásticas de Reyes que vienen por la noche sin ser vistos, Papa Noeles que entran por las chimeneas, cuentos con animales que hablan, hadas mágicas, ni ratoncitos Pérez, ni fomentamos el usos de los dibujos animados ni la televisión como os conté AQUÍ. Ni mucho menos condicionamos el comportamiento del niño diciéndole que si se porta mal, los Reyes no le traerán cosas, aunque eso ya es harina de otro costal, relacionado con la no utilización de premios y castigos, y que si os interesa ya hablaremos en otro post.

Cómo véis, lejos de lo que puede parecer blanco o negro, sí o no, se abre un mundo de matices basados en ese principio de realidad y debéis de elegir cómo lo queréis hacer en vuestra casa.

¿Qué si podemos hacer? Pues a modo de ejemplo (pero esto es una idea de lo que hace mi familia, es mucho mejor que la actuación la adaptes a tu caso),  lo que hacemos nosotros en el adviento, a partir de los 2 años es explicar a medida que en la calle o en casa nos encontramos con elementos propios de la navidad explicamos de una manera muy sencilla la historia del belén y los reyes en la navidad cristiana,  , la cultura y tradición de aquí, luces, los turrones, los polvorones, si estamos en la cocina le enseñamos a elaborar algo típico, le ofrecemos manualidades o decoraciones que tienen que ver con la navidad, le hablamos de la luces, de la Navidad, la nieve, el valor de la familia y de reunirse, el compartir regalos y experiencias, también vemos como lo celebran en otros sitios (la historia corta y resumida del papá Noel, cosas diferentes entre Cataluña y mi comunidad, o por ejemplo este año que su padre viajo a Alemania también le explicamos cosas típicas de allí). Es decir, no le he creado yo ni mi pareja, la fantasía narrándole leyendas fantásticas porque sé que hasta los 6 años el niño vive en el presente y en la realidad, pero no, por ello es una niña sin ilusión por la Navidad, al contrario, ella lo vive con muchísima intensidad, quizás incluso más que otros niños que conocemos y que sí siguen esa fantasía.

También puedo deciros que los niños mayores de 6 años que siguen Montessori y que conozco personalmente tienen “un duende” muy, muy especial sobre este tipo de cosas y son capaces de contagiarte una ilusión abrumadora.

Diríamos que el cambio de chip que hacemos es que no volcamos sobre ellos la fantasía, sino que damos las miguitas culturales y si surge esa ilusión que probablemente aparezca alrededor de los 5,5- 6 años. 

Cuando eso ocurra en mi familia, si mis hijos quieren creer en ello, no les diremos que no crean, sino que les haremos preguntas para que ellos elaboren por sí mismos una fantasía rica, y nos cuenten cómo se imaginan todo eso. En definitiva, se trata de generar individuos independientes y con un alto sentido crítico y control sobre sus propias vidas, adultos felices y sanos.

Si queréis ahondar más sobre el tema de realidad y fantasía os animo a descargaros este artículo.

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Si tienes dudas o comentarios constructivos o quieres compartir cómo vives tu experiencia desde esta visión déjamelo en comentarios, me encantará leerlos.


4 comentarios:

  1. Gracias por la entrada.
    Solo puntualizaría que es mejor no generalizar, hay padres y educadores Montesori que lo argumentan de otra manera y que celebran perfectamente Papá Noel,...

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  2. Mil gracias por el post y por lo valiente que has sido. A veces cuesta exponerse pero puedes estar segura de que nos ayudas a muchas familias.

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  3. Mil gracias por el post, seguro que ayuda a muchas familias. Muchas de nuestras tradiciones tienen un origen religioso, estoy pensando en los Reyes, así que ese es un punto también a tener en cuenta, desde la neurobiología, cómo se relaciona pensamiento religioso-pensamiento crítico en niños. Primero dejemos al cerebro que forme sus relaciones causales con experiencias reales y cuando esté preparado podrá entrar la fantasía, sabiendo que es fantasía, no presentándola como realidad. Y es algo general, no solo relacionado con un punto de vista pedagógico determinado.

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  4. Excelente post, muy claro y de mucha ayuda. Gracias. Saludos.Silvana

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