En la entrada de hoy os voy a explicar un fenómeno curioso que realizan los bebés cuando comienzan a caminar o en torno al año y medio de edad.

Cuando el bebé adquieres suficiente destreza para caminar con autonomía , entra en un fuerte periodo de movimiento. Le interesan las actividad des motricidad gruesa como subir, bajar, escalar, trepar, correr, pero no sólo se observa en ellos esta nueva habilidad. También, ocurre en esta fase un fenómeno acuñado por Maria Montessori como la ley del máximo esfuerzo.
El bebé tiene necesidad de arrastrar o mover cosas voluminosas y/o pesadas, un hecho que a primera vista puede parecer muy gracioso y a veces por desconocimiento se evita al niño que realice estás actividades.

En el libro de “La mente absorbente” la doctora Montessori explica cómo es necesario permitir no sólo el movimiento, sino hacer actividades con las manos pone en marcha muchos más circuitos cerebrales que favorecen un mayor y óptimo desarrollo de su inteligencia.

Así pues, es idóneo que el niño pueda tener recursos a su disposición y que se le permita agarrar cosas pesadas o voluminosas, y poder realizar un entrenamiento de su fuerza y su equilibrio.



Esta actividad a parte de fomentar el desarrollo de la inteligencia influye en como el niño interactúa con su entorno prestándole información del exterior y sacando sus primeras deducciones. Así, si permitimos y fomentamos este tipo de ejercicio el niño es consciente de sus metas y se automotiva al darle la oportunidad de retarse a si mismo, algo que no sólo influirá en su desarrollo psicomotor sino también a nivel emocional repercutiendo en su autoestima y su sentimiento de capacidad al enfrentarse a nuevas tareas.

En nuestra casa nos dimos cuenta de esta habilidad de Èlia a los 14 meses, coincidiendo con el momento en el que ella consiguió una total autonomía para caminar sin ayuda (bueno, de hehco nunca se la ayudo, pero eso lo hablaremos en otro post). Hoy, tiene casi 16 meses y le encanta pasar ratos cogiendo y arrastrando cosas realmente pesadas y/o voluminosas.

Nosotros no se las ofrecimos de entrada, pero lo observamos porque teníamos en casa cosas accesibles a su altura, como una cesta en la cocina con unas garrafas de aceite de 5 litros, le encanta cogerlas y pasearse por la cocina y por la casa con ella. El primer impacto es retirarle para que no lo pueda coger, pero quise observar a mi hija en otras actividades (cogiendo una caja voluminosa, estirando bricks de leche recién llegados de la compra, arrastrando la bolsa de la ropa sucia o una bolsa de corchos que tenemos para actividad sensorial…) y algo me decía que era algo positivo y recordé la ley del máximo esfuerzo de Montessori y efectivamente lo estaba viendo con mis propios ojos.

Es fantástico ver como un bebé hace una progresión brutal en su desarrollo, no sabemos la suerte que tenemos cuando nos convertimos en padres, observar a diario el milagro de la vida y la evolución de nuestra especie, un verdadero espectáculo en todos los sentidos.

Os deseo una buena semana
¿Conocíais la ley del máximo esfuerzo?
¿La reconoces en tu hijo/a? ¿Qué es lo que hace?

4 respuestas a “La ley del máximo esfuerzo Montessori: un fenómeno muy curioso.”

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