En el post de hoy os hablaré de
la importancia de tratar los pies de los más pequeños y para ello me basaré en una
revisión científica realizada por Isabel Gentil de la Universidad Complutense
de Madrid publicada en la Revista Internacional de Ciencias podológicas.

En esta revisión se ponen sobre
la mesa diferentes aspectos neurofisiológicos y evolutivos.
Los padres debemos
saber que un bebé en los 18 primeros meses de vida se enfrente a la mayor etapa
de cambios en su desarrollo neurológico
y en la mielinización (cobertura) de las
neuronas que garantizan unas buenas conexiones y por ende un óptimo desarrollo.
El sistema nervioso además de
información del exterior a través de los sentidos
(táctil, visual, olfativa, auditiva….,
también recibe información propioceptiva o del interior del organismo (posición
de las articulaciones, tendones, músculos). Estos, informan en todo momento del
estado de contracción y estiramiento de los músculos, y mandan una orden al
cerebro para posteriormente provocar una respuesta. Esta respuesta en los
bebés va a dar lugar progresivamente a un control motor voluntario de sus acciones.
Los pies de un bebé tienen una
sensibilidad al exterior muy intensa y aún más fina que la de la mano hasta los
8-9 meses de vida
. A partir de ese momento se inicia una sensibilidad más
profunda a nivel interior (propioceptiva)
que informa de las variaciones de
postura. Así, antes de que empiece a caminar el niño necesita recibir
información tanto del interior como del exterior para poder tener equilibrio y
coordinación motora.

Por otra parte, si analizamos
diversas teorías del desarrollo encontramos  lo importante que es abordar el tema de
movimiento unido a la sensorialidad del bebé en la primera etapa, ya que según
Piaget influye en su desarrollo intelectual. Por ello la interacción del niño
con sus pies es fundamental.
Por su parte otros potentes
investigadores como Gesell y Wallon, también defienden como la motricidad es la
primera experiencia para el desarrollo cognitivo (actividad mental).

Pikler afirma que la etapa más
importante para el desarrollo cerebral va desde la 15 semana de gestación hasta
el cuarto año de vida,
por lo que recomienda no obstaculizar de ningún modo el
desarrollo motor y favorecer libertad, por ello no se debe coartar el
movimiento del pie y de sus partes, en las etapas mencionadas.

Otros autores con gran peso
científico como Le Boulch, Ajurriaguerra y Da Fonseca  también continúan apostando por la alta interacción
que existe entre el desarrollo psíquico, motriz y (psicomotor) y sensorial,

sobre todo en los primeros años de vida. Movimiento, sensaciones (sentidos) y
mente unidos y conectados.
Bandura concretamente se centra
en lo necesario de que niño pueda explorar su propio cuerpo y tenga conciencia
del yo
, a partir de ahí podrá con más facilidad utilizar su cuerpo como
herramienta de interacción con el entorno y apunta que los pies descalzos y
llevados a la boca ayudan a la sensibilidad táctil exterior y prociocepción
que
comentábamos hace un momento.
Como conclusión, de todo este
análisis podemos decir que el bebé preandante tiene una super-receptividad
motora y sensorial.
Por ello, a partir de los 7-8
meses los pies están aportando una información riquísima en ese sentido y si
los calzamos pierden toda esa sensibilidad
para percibir la información tanto
interna como externa.
Por mucho que los zapatitos de
bebés nos parezcan una monada, considero de dominio público conocer este
estudio que apunta que la planta del bebé debe estar en contacto constante con
las superficies y poder ser expuesto a sus irregularidades, con el objetivo de
estimular las sensaciones cinestésicas (táctiles) y los reflejos posturales.

Por ello, debemos mantener y
propiciar que  nuestros niños vayan descalzos
el mayor tiempo posible para asegurar un correcto desarrollo propioceptivo,
neuromuscular e intelectual.
Y si se les quiere abrigar hay otras opciones
previas a enfundar un zapato de suela dura, como los calcetines, aunque a veces
es difícil encontrar calcetines que sean antideslizantes o aíslen de las
inclemencias del tiempo.
Desde Mamilatte hemos vivido este
proceso en primera persona con mi hija y cuando se acercaron las épocas de frío
no encontrábamos opciones que nos satisficieran, para poder mantener dicha
sensibilidad, así que desde julio de 2.014 empezamos a trabajar para crear un
zapatito que abrigará pero siguiera permitiendo la recepción de señales del pie,
cómo el que véis en la foto
.  Han pasado
mucho meses de pruebas y de control de calidad de mi pequeña que ya se ha
convertido en una caminadora en ciernes y hemos decidido ofrecéroslos a
vosotros.

La particularidad que tienen
nuestros zapatitos es que abrigan el pie, pero sin obstaculizar si
sensibilidad.
Utilizamos siembre tejido de algodón natural, para favorecer la
transpiración y el cuidado de la piel y el efecto final es como de ir descalzo.
Los confeccionamos en tallas
desde la 0 a la 25,
con antideslizante para los gateadores y caminadores. Pronto
los tendréis en la tienda online, atentos!

Pero, como estamos en premicia,
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Lo dicho, descalzar a vuestros bebés y descalzaros vosotros,
veréis que increíble sensación.
¿Conocíais la importancia de ir descalzos para el desarrollo del bebé?

Muy atentos a sus pantallas que pronto tendremos una invitada muy
especial que nos contará, todo lo que quisiste saber y nunca te atreviste a
preguntar o no encontraste a nadie que te respondiera, sobre calzado para la
transición del gateo al cam
inar.

Una idea en “Pies descalzos y su influencia en eldesarrollo psicomotor del bebé,”

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