A raíz de mi publicación en
Facebook e Instagram de mi viaje en tren con Èlia, fuisteis muchos/as los que
me comentásteis que estaríais interesados en que os explicara esta aventura.
Incluso he recibido varios e-mails con dudas al respecto.

Como ya sabéis, soy de León, por ese
motivo, de vez en cuando me desplazo desde Cataluña para visitar a mi familia.
Normalmente realizo los trayectos en coche, pero esta vez íbamos Èlia y yo
solas, así que el gasto medioambiental y económico no tenía sentido.
La idea no es apasionante, 7
horas en un tren “sola” con tu bebé. La situación de urgencia de un familiar
enfermo lo requería, así que allí que nos fuimos.
Ya habíamos viajado solas cuando
tenía 5 meses y las dos últimas horas se hicieron muy pesadas, así, que esta
vez tuve más cuidado y deje atados unos cuantos detalles para viajar más
confortable.

¿Cómo lo hice? La primera vez
cogí un asiento normal con unas tarifas promocionales, y en los vagones de
asientos de clase normal no existe un apartadito para sillas de personas con
discapacidad, así que me tiré 9 horas (2 de retraso) con Èlia en el regazo y la
mochila, un auténtico show.
En esta ocasión y ya sabiendo que
hay unos vagones en clase preferente que disponen de un espacio para
discapacitados
, clique la opción preferente desde la web de RENFE en compra
online.
Una vez que eliges la tarifa
preferente, debes introducir el número de viajeros, el bebé también. Pese a que
los niños menores de 4 años no pagan billete y no ocupan asiendo, Renfe lleva
un control de pasajeros,
por eso hay que indicar los datos del bebé en la compra.
Continuando con la compra llega
un momento que te dice “elegir asiento”
allí podrás viajar virtualmente por los
vagones. En la ida elegí un asiento que estaba al final de una fila de asientos
dobles, pero el último era sólo (no había dos sillones, sólo uno) de manera que
podía colocar el carrito sin plegarlo y a mi lado. El trayecto de ida fue de
cine. La viajera que iba al otro lado del pasillo alucinaba de lo bien que íbamos
y que a penas se notaba que allí viajaba un bebé, Èlia fue la mar de contenta,
ni un solo enfado ni lloro.

En el trayecto de vuelta solicite,
sin más opción, un asiento que iba en una hilera de unos (asientos únicos) con
un espacio detrás para sillas de discapacitados, mala suerte de que como el
tren hace el camino de Santiago unas bicicletas tenían prioridad. Hablé con el
interventor que me atendió muy correctamente, así me pude colocar en una asiento doble con el carro
desplegado al lado y genial. Aunque en Pamplona se llenó el tren y tuve que
irme a mi asiento, las dos últimas horas fueron en el regazo y gateando por los
pasillos, la atracción del tren!!!!
También debéis saber que si
viajáis sólo con niños o estáis embarazadas, en el mismo momento de la compra
del billete hay una casilla que subscribe “Solicitar servicio Atendo”,
es para
personas con discapacidad o movilidad reducida. En el caso de que lo solicites
tienes que personarte en la estación 30 minutos antes de la salida del tren.
Cuando entras a la estación lo
primero que debes hacer es dirigirte al servicio Atendo, allí te reciben y te
ayudan a subir al tren, te llevan la maleta y te ayudan a subir el carro del
bebé.

Siempre nos han atendido
estupendamente, este servicio lo hemos pedido siempre que he viajado en tren
tanto en trayectos largos como cortos. No obstante, debes saber que este
servicio está sujeto a disponibilidad, si hay más pasajeros que lo piden
mirarán prioridades. En Barcelona nos pasó por ejemplo, que a la vez lo había
solicitado una persona ciega. En ese caso, la persona Atendo me llevo al vagón
pero una vez allí no me pudo ayudar, aunque siempre hay algún alma cándida
dispuesta a echar una mano.
En mi viaje el tren quedaba casi
a ras de la vía, por lo que era de fácil acceso, pero si viajáis solos/as con
el bebé mejor solicitarlo, sobretodo si no sabes lo que te vas a encontrar.

El tren dispone de cambiador en
algunos de los baños
, en los vagones de clase preferente siempre hay un vagón
cercano. Así que genial.
Durante las 7 horas de tren y
para pasar 7 días tan sólo llevaba una mochilita con anillas de colores, la
jirafa Sophie, una pelota y una botella sensorial. Sí, soy minimalista, pero en
realidad no necesitaba ni la mitad de la mochilita. Ah, también llevábamos un
libro de lenguaje, que pronto os presentaré.
Pasaron las horas muy rápido,
primero jugando con las manos, cantando, con la botella sensorial. Luego nos
enfundamos el babero de Ikea y comimos, hubo tiempo para una siesta de 2,5
horas!!!, mientras mamá comía y disfrutaba del paisaje. Luego leímos el
librito.
Eso sí, una bandolera (podéis ver las nuestra aquí) o cualquier
otro sistema de porteo son indispensables
, sobre todo si quieres ir al baño,
vas con el crío a cuestas, no pasa nada!!!!

Lo bueno de ir en tren es que te
puedes levantar y pasear, relativamente, porque tiene sus límites. Pero vamos,
mi hija lo gozo caminando y gateando por los pasillos y provocando sonrisas de
quien se cruzaba con ella, tiende a decirle ¡hola! a todo el mundo y quieran o
no le tienen que hacer la gracia, es tremenda!!!!
El otro día una chica de aquí de
Lleida, me preguntaba si para un fin de semana había que llevar muchos
trastos. Yo os diría que si os vais de vacaciones una semana o dos no necesitáis
ni ¾ partes de lo que os imagináis.
Nosotras en 7 días llevábamos tan
sólo una maleta de cabina. Para bañarse, se duchaba conmigo bien abrazaditas.
Juguetes no hacen falta, si vaís a ver paisaje y visitar cosas, eso es su
estímulo, ver, observar, los objetos cotidianos, el papel del croissant que te
comes (sí, que te veo, excesos estivales!) Unas piedras grandes, las flores.
Disfruta el placer de observar con mirada de niño dónde el encanto está en las
pequeñas cosas, la cremallera de tu bolso, las llaves!!! Hay mil juguetes
gratis distribuidos por tu lugar de vacaciones, aprende a identificarlos!!! Y
mira siempre qué objetivo persigues al presentarle el objeto a tu hijo. Mi post
sobre juego para bebés o este de la cesta de los tesoros te pueden ser de mucha
utilidad.
Los pañales los compramos en los
sitios a los que vamos, si vamos a estar muchos días y tenemos lavadora sí que
llevamos nuestros pañales de tela. Sino, hacemos uso de los Pingo ecológicos.
En casi todos los restaurantes
tienen trona, aunque es bueno llamar antes para preguntar. Nosotros tenemos
esta trona plegable que nos regalaron mis primos y que además es bolsa, tiene
compartimentos por si quieres guardar comida o lo que quieras. Siempre vamos
con ella por si no hay trona o para cuando no vamos de restaurante, dícese
vamos de apartamento o a casa de amigos o familiares. Os la recomiendo.

Os recomiendo visitar este post
sobre viajar en AVE con niños.

 Creo que no me dejo nada por
explicar, no obstante, ya sabéis que si tenéis cualquier duda la podéis dejar
aquí en comentarios y os responderé encantada.
Bueno y hasta aquí mis
recomendaciones para viajar en tren con bebés sin morir en el intento.
Y lo más importante, si vas a
viajar con bebés sea por el medio que sea, vive el momento con positividad y
como una experiencia de aprendizaje familiar.

Feliz verano y felices viajes!!!

Una idea en “Viajar en tren con bebés”

  • Hola! Buscaba recomendaciones para un viaje en tren y te he encontrado. Viajo este finde con mi peque de 5 meses, primera vez que vamos los dos solos y en tren, así que tus consejos me viene fenomenal. Muchas gracias y feliz verano!

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