Un año de vida extrauterina.

8:00 Mami Latte 5 Comments

Èlia vuela en globo muy alto gracias a mi amiga y fotógrafa Olga Pareja.

Hoy hace un año que te vi por primera vez, después de unas cuantas horas de un trabajo de parto intenso y a la vez vivido. Llegaste al mundo y nuestras miradas se cruzaron, nos miramos detenidamente como nunca hasta ese momento había mirado a nadie. Tus ojos pequeños, brillantes y vivarachos no dejaban de observar los míos, casi sin parpadear. No sé lo que es amor a primera vista, pero creo que cuando la gente habla de ello se refiere a esto.

En ese preciso instante, estabas fuera de mi cuerpo. Desde entonces, hemos seguido siento una sola pieza, hasta hace bien poco y nos encanta ser un tándem.

Los tres primeros meses, tu hábitat fue mi pecho, fueron meses a flor de piel. Momentos de silencio, de olores, de sensaciones inexplicables. Fueron meses en los que mi instinto desafió con fuerza a cualquier ápice de sueño y cansancio.

No voy a mentir, no fueron meses nada fáciles, pero el estar por y para ti, escuchar a mi instinto, dejar a las hormonas hacer su trabajo oxitocínico, parar el tiempo, olvidar el reloj y las displicencias sociales me ayudaron a vencer al sueño y al agotamiento. Estaba exhausta, sí, pero no lo acusaba, me sentía Hulk, es curioso cómo tú me cargabas las pilas, era un trabajo de retroalimentación continua, mientras yo te alimentaba tú me estabas alimentando a mí.

Vivimos juntas cada segundo y cada milésima de segundo muy intensamente, y siempre les digo a las nuevas mamás que esté primer periodo es mágico y hay que relajarse y vivirlo como si no hubiera un mañana, porque todo es relativo. Yo opté por dejarme eclipsar por lo bueno y vivir lo no tan bueno como algo complementario a lo anterior y desde un sentimiento de aceptación.

Sí, a veces, son las 6 de la tarde y no te has podido duchar o ir al wáter, o te encuentras comiendo deprisa y corriendo a las 5 de la tarde. Ir con la ropa sin planchar, sin peinar o tener la casa con una manta de polvo son sólo males menores si vives mamíferamente. Porque tu supervivencia y nuestra supervivencia dependía única y exclusivamente de mí, de nosotros. Gracias a papá por ocuparse él de una pequeña parte de la logística y ayudarnos a vivir todo este proceso de una manera plena y salvaje. Gracias señora madre y abuela por traspasarme el relevo y la sensibilidad para poder vivirlo así.

Llegamos al segundo trimestre y comenzamos a relacionarnos más con el mundo exterior, aunque seguimos siendo una. Empiezas a agudizar tu vista y tu tono muscular. Y afortunadamente pudimos seguir sin relojes para poder acompañarte en el despertar de tus primeros sentidos.

En el tercer trimestre, nos dimos cuenta que habías dejado de ser un bebé y comenzabas a mostrarnos tus primeras señales de autonomía. Tuviste un ambiente libre para ver, tocar, llevarte a la boca y descubrir y experimentar. Tus movimientos se volvieron más consciente y voluntarios y descubriste el placer del comer y probar alimentos como complemento a la leche de mamá.

Los 9 meses marcaron un punto de inflexión en nuestra relación madre-hija, aunque nos había acompañado mucho y hecho las cosas más fáciles, a partir de aquí incluimos a papa en nuestra pequeña burbuja de una manera mucho más clara. En esta última parte del año tu necesidad de movimiento ha sido el punto álgido, eres una gran acróbata en total libertad y has pasado de sentarte tu sola, al pregateo, al gateo y a levantarte sin ayuda y a dar tus primeros pasos, alucinante evolución.

A las nuevas o futuras mamás les quiero contar que si hoy fuera hace un año, repetiría todo, absolutamente todo lo vivido, una y mil veces. Porque no todo es color de rosa, pero tú, mamá que me estás leyendo, sólo tú con tu voluntad y tu amor, desde tu yo más interior puedes dejar salir tu instinto y disfrutar el instante, sin odios, sin rencores, sin anhelar el pasado, porque mañana, sin haber podido darte cuenta, muchos de esos instantes pasarán de un plumazo y te arrepentirás de que se hayan esfumado o no los habrás podido valorar, vívelos con humor y amor. Porque la maternidad debe ser tu único objetivo: ámala! Abrázala!

Porque estos 365 días a tu lado, Èlia, han sido los  días más intensos de mi vida y los más fructíferos. Y es que cuando eres madre, tienes ante ti un tesoro de valor inconmensurable: la vida en estado puro. Un espectáculo indescriptible que sólo una mujer y madre tiene la gran oportunidad y ventaja de conocer, los milagros de la maternidad.

No me arrepiento de haberla aprovechado al máximo, no me arrepiento para nada de no tener la misma vida que tenía antes, no me arrepiento para nada de haber hecho oídos sordos a críticas y juicios sobre mi forma de crianza, no me arrepiento para nada de haber dejar de lado mis intereses, porque desde que llegaste al mundo mis intereses son los tuyos y eso está por encima de todo y de todos.

Sólo así, puedo decir que me he disfrutado de una maternidad plena, con sus penas y sus glorias, pero en plenitud.

Gracias Èlia por enseñarme los nuevos caminos de la vida, por dejarme no sólo verte crecer sino por hacer que yo crezca cada día como persona. Por ayudarme a centrarme en las cosas y personas verdaderamente importantes, por enseñarme a relativizar, por ganar en eficacia y capacidad multitarea, y sobre todo por enseñarme a vivir desde el presente.

Gracias hija, porque cada día junto a ti, cada momento contigo, es una celebración vital: vivámosla!!!

Foto de nuestra família realizada por nuestra amiga y fotógrafa Olga Pareja



5 comentarios:

  1. Muchas Felicidades Èlia!!!!

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  2. felicidades a Elia!!! y a la super mami!!!

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  3. Un text impressionant i vibrant... Unes fotos fantastiques!

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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