La conciencia sobre nuestro
propio cuerpo
nos permite relacionarnos con nuestro entorno y es
el primer eslabón para la construcción del autoconcepto o conciencia de
nosotros mismos y construir nuestro yo.
El autoconcepto en un primer
nivel físico, se irá desarrollando
a lo largo de los primeros 18 meses de vida,
para después dar paso al autoconcepto psíquico,  emocional y social que permitirán definir el
esquema del “yo” o “autoconcepto”.
Esta imagen de uno
mismo o capacidad de reconocerse, se forja en los primeros años de vida, e
influirá en su autoestima y en su seguridad, que se mantendrán en la edad adulta.
Por este motivo es muy importante
ofrecer al bebé un ambiente libre, de escucha y acompañamiento que propicie el
conocerse a si mismo a nivel corporal,
de estar presente y conciente de su
cuerpo y ello puede llevarse a cabo poniendo a su disposición distintas
actividades.
El bebé recién nacido ya explora
su cuerpo y realiza algunos movimientos, aunque estos son en su mayor parte involuntarios.
Será hacia los 3 meses cuando va
siendo consciente de sus manos y pies que comienza a mover y observar con
detenimiento.
En estas primeras etapas,  el contacto físico de bebé con su madre es
fundamental, las caricias, la lactancia, el piel con piel, el porteo, así como
el masaje corporal con sus cuidadores principales son de vital importancia.
Conforme van pasando los meses el
bebé va desarrollando y perfeccionando más su sistema psicomotor y hacia los 6
meses
empieza a realizar movimientos del cuerpo que le permiten interaccionar con
el entorno, comienzan los primeros giros a los lados.

Así de los 6 a los 9 meses,
podemos ofrecer al bebé actividades que permitan despertar sus sentidos como la
cesta de los tesoros o los juegos sensoriales y actividades de exploración.
Continuar con el masaje y el contacto corporal. La música y el baile son
opciones muy interesantes, a nivel de ritmo y expresión corporal.

En torno a los 9 meses el bebé
empieza a entender que es una persona diferente de su mamá, y empieza a tener
curiosidad por descubrir su entorno, en esta fase el movimiento será el
protagonista
, además de comenzar la etapa prelingüística, es a partir de aquí
que comienza a interesarse y tener conciencia sobre sus partes del cuerpo de
una manera más evidente.
Por eso, para fomentar que el
bebé cree un esquema corporal de sí mismo es recomendable comenzar a realizar
juegos de falda relacionados con las partes del cuerpo o empezar a tocar y
nombrar las partes
para ayudar también a la adquisición del lenguaje y el conocimiento propio.


Canciones como el “tostas
tostitas…” ayuda a tener conciencia de las manos, “daba la mocita en su
cabecita….” Conciencia de la cabeza. 
Canciones inventadas que pasen por todas las partes del cuerpo.
Fomentar el lavado de manos antes
de la comida y nombrarlas. O aprovechar el baño, los masajes, o el momento de
vestirse
también ayudan a que el bebé comprenda su esquema corporal.

Aquí os dejo un ejercicio estupendo de Tamara Chuvarovsky sobre geografía corporal.

El juego del “cucú tras” de la
permanencia del objeto, también son una interesante opción.
Algunas actividades corporales
comienzan a tener un componente social, por lo que nos permiten comenzar con
lecciones de gracia y cortesía de la pedagogía Montessori como el gesto de “hola”
y “adiós”.
Acercándonos al año podemos
favorecer que el bebé nos dé un objeto y devolvérselo, aquí también podemos a
trabajar el concepto “me lo das, por favor” y el “gracias”.
Así pues, os animo a acompañar a
vuestros bebés en el conocimiento corporal de si mismo para favorecer un óptimo
y feliz desarrollo.

Una idea en “Conciencia corporal en bebés y cómo facilitarla”

  • Redirigida desde tu blog de "Entrando en la cocina" y con un bebé recién nacido de apenas 3 semanas veo este blog tuyo la mar de interesante!!! Espero aprender junto al enano todo un mundo!!
    Sales.

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