El sentido de permanencia del
objeto es uno de los hitos más
importantes, visibles y llamativos en el desarrollo psicomotor del bebé
.
Este hecho significa que el bebé toma
conciencia de que los objetos existen aunque no estén en su campo de visión

y no los pueda ver.
Esta capacidad mental se
desarrolla de manera gradual y adquiere su
punto de mayor complejidad hacia los 1,5- 2 años de vida
, no obstante mucho
antes el bebé muestra signos de él.
El psicólogo suizo Piaget ya investigo sobre ello y dividió la
adquisición de esta capacidad en diferentes fases:
  • Entre 7-8 meses: El bebé busca el objeto si está parcialmente
    escondido.
  • Entre 8-12
    meses
    : el bebé busca objetos que han desparecido, pero que se encuentran en
    el lugar que ha aprendido a buscarlos (ha visto como se escondían y se mantiene
    escondido sin magias” o cambios de última hora) o el lugar de siempre.
  • Entre  12-16 meses, si el
    ocultamiento del objeto no se realiza mientras él lo está viendo, no hay
    búsqueda, pues no hay aún representación consolidada a nivel interno.
  • A partir de 16 meses entra en la fase en la que ya se
    puede decir que el objeto comienza a cobrar permanencia para el niño, que
    reconoce su existencia aunque no esté presente o se le haya apartado de su
    vista. Ej: un niño puede recordar mientras está en el parque que el bote de
    galletas está guardado en el armario de la derecha de la cocina de su casa.

Pese a las investigaciones de
Piaget, estudios más actuales demuestran
que los bebés saben más sobre la permanencia del objeto de lo que se pensaba a
priori
, podéis verlo más al detalle en el siguiente un vídeo, pinchando sobre la imagen.
Por todo esto, resulta muy interesante
conocer qué es y cómo aparece la capacidad de permanencia del objeto, con el
fin de potenciarla y aplicarla a través de juegos y actividades en los que el
adulto facilita y motiva al niño a poner en marcha mecanismos que ayudan a su
óptimo desarrollo.
El hecho de favorecer y facilitar
al bebé actividades en torno la capacidad de permanencia del objeto influye en
una adquisición más temprana y de calidad de la habilidad. Asimismo, ésta influye
a nivel global en el desarrollo cognoscitivo del bebé
y asienta las bases para
que posteriormente pueda inferir relaciones de mayor complejidad entre cosas y
mejorar la elaboración de esquemas mentales que faciliten a corto, medio y
largo plazo el aprendizaje.
Algunas de estas actividades son
culturalmente muy conocidas, como el típico juego del “cucutrás” de taparse la
cara con las manos y destaparte, un juego que contribuye también a que el bebé
esté muy concentrado y con mucha curiosidad por la consecuencia.
En la foto principal tenéis a mi hija que con 10
meses ya nos hace a nosotros el gesto para que juguemos, para comérsela a
bocaditos.
Otro juego interesante, también
podría ser el jugar con pañuelos, ligeramente translucidos y de colores
primarios a tapar al bebé y motivarle a destaparse
“no está Èlia, ha marchado,
dónde está?” También se puede hacer con música, una canción muy bonita es esta
de Damaris Gelabert (“O nets”).

Otros juegos puede ser mostrar al
bebé un objeto atractivo y guardarlo debajo de una manta y motivar al niño a
realizar la búsqueda
, en los muy pequeños taparlo parcialmente e ir añadiendo
complejidad al juego.
Pronto os mostraré algunas ideas
más para ayudar a los pequeñines a desarrollar esta capacidad.
Estad muy atentos mañana al blog.
No os lo perdáis.
¿Conocías esta capacidad y cómo podemos aplicar al juego con nuestros
bebés?

¿Realizáis algún juego que ponga en marcha esta habilidad?

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