Llevar una buena alimentación es muy importante durante todas las etapas de la vida, pero sobre todo durante el embarazo, ya que un nuevo ser se está formando dentro de la mamá.
El rítmo de vida de la sociedad actual provoca hábitos a veces poco saludables en cuanto a alimentación, por eso hoy os vos a dar unas sencillas pautas para que la futura mamás pueda cuidar su alimentación de forma sencilla.
La alimentación equilibrada tiene una alta influencia sobre el buen curso del embarazo, el alimento pasa a nuestros bebés a través de la placenta y el torrente saguíneo. Por ello, una alimentación racional en esta etapa de la vida ayuda a prevenir alumbramientos prematuros u otros problemas relacionados con el desarrollo del recién nacido (disminución de peso y/o talla, infecciones…).
Los objetivos de una correcta alimentación en el embarazo son:
  • Cubrir las necesidades nutritivas de la mujer.
  • Satisfacer exigencias nutritivas debidas al crecimiento fetal.
  • Preparar al organismo materno para afrontar mejor el parto.
  • Promover la futura lactancia materna.

 

Durante este periodo la mujer sintetiza y forma muchos tejidos nuevos (las glándulas mamarias, el tejido uterino, el tejido adiposo y el desarrollo del feto y la
placenta).
Esta necesidad de crecimiento se traduce en un aumento progresivo de peso durante toda la gestación que alcanzará al final del embarazo los 10 kg de media (9-12kg). Es importante que este aumento de peso sea progresivo, por ello es esencial conocer cómo llevar una alimentación adecuada para este momento fisiológico y evitar el conocido “comer por dos”.
Una dieta normal para una mujer adulta normal debe contener aproximadamente 1.500 kilocalorías diarias, en el caso del embarazo está cantidad sólo debería aumentar unas 250 kilocalorias, lo cual es cantidad adicional no muy elevada.
Con este objetivo, es recomendable aumentar el número de ingestas a 5-6 ingestas diarias en cantidades más pequeñas de lo habitual, en las cuáles pueda hacer el reparto de los alimentos entre desayuno, tentempié matinal, comida, merienda, cena y/o post-cena. Este reparto de alimentos y la disminución de cantidades, ayuda a evitar cambios bruscos en el nivel de azúcar en sangre, lo que es beneficioso para el feto y por otra parte, ayuda a evitar, las nauseas, la acidez o pesadez de las digestiones de la mamá, además de favorecer de una manera fácil ese incremento de 250kcal/diarias.
Durante esta etapa son esenciales alimentos plásticos para ayudar a crecer tejidos y al feto, así las vitaminas, minerales y proteínas jugarán un papel muy importante. Estos, deben ser aportados por alimentos naturales y se deben evitar los suplementos a menos que os venga preescrito por vuestro médico, como ya os expliqué aquí.
Recomendaciones Básicas en la Alimentación durante el Embarazo:
  • Beber al menos dos litros de líquidos (agua, caldos, infusiones…)
  • Es muy positivo hacer mayor número de ingestas, como se ha comentado.
  • Tomar hidratos de carbono y fibra a través del pan, patatas y cereales (mejor integrales ya que su acción es más lenta, lo que asegura que el nutriente permanezca más tiempo en el organismo) y frutas.
  • Digerir proteínas de alta calidad: carne, huevos y lácteos (con bajo porcentaje en grasa- carnes magras, leche desnatada).
Nutrientes Esenciales en el Embarazo
  • El calcio se convierte en un nutriente esencial para la formación de las estructuras. Lo podéis encontrar en lácteos (queso, leche, yogures, mantequillas), en las sardinas en conserva (consumiéndola con la raspa en una tostada aportan elevada cantidad de calcio), las semillas de sésamos (en ensaladas o panes), las almendras y la naranja.
  • El ácido fólico es fundamental para el desarrollo de órganos y tejidos del bebé y reduce el riesgo de espina bífida o riesgos de aborto. Por ello muchos médicos recomiendan suplementos de 400 microgramos de ácido fólico al día, incluso antes de que se produzca la gestación, como vimos AQUÍ. Lo podéis consumir también de forma natural a través de legumbres (garbanzos, lentejas), verduras verdes frescas (espárrago verde, espinacas, escarola), nueces y naranja.
  • Yodo, durante el embarazo el trabajo de la glándula tiroides de la mujer aumenta y es esencial un buen aporte de este en los primeres meses para el adecuado desarrollo del sistema nervioso del feto. Podemos encontrar yodo en verduras (las acelgas, espinacas y zanahoria), pescados (atún en conserva, pescadilla, bacalao y boquerones), frutos secos (avellanas), huevo de gallina y frutas (fresas). También es recomendable aderezar los platos con sal yodada (con moderación).
  • El hierro también es otro nutriente básico para la formación de glóbulos rojos en la sangre y el el almacén de hierro para el bebé y la madre durante la lactancia. Las mayores cantidades de hierro las encontramos en las carnes o mejillones. También lo podéis encontrar en pimientos, espinacas, algas, espinacas y lentejas. Es bueno que favorecer su absorción los tomemos con alimentos ricos en vitamina C (pimiento rojo, patata, cítricos: limón, naranja y pomelo y en el perejil). Los lácteos y la cafeína interfieren en la correcta absorción del hierro.
  • Los ácidos grasos omega-3 favorecen el desarrollo cerebral del feto. Los podemos encontrar en pescado azul( salmón fresco, las sardinas y el arenque).

 

En un próximo post os explicaré algunos alimentos con los que debemos tener especial precaución por ser susceptibles de introducir infecciones en nuestro organismo, durante esta etapa de vida.
No obstante, durante el embarazo no hay que hacer nada que no debiéramos hacer cuando no estábamos embarazadas, simplemente se trata de llevar una dieta lo más variada y equilibrada posible.

 

Esperoque os sirva de guía para cuidar vuestra alimentación y la de vuestros bebé.
No obstante, cualquier duda podéis consultarme en hola.mamilatte@gmail.com
¿Te apuntas a llevar una alimentación saludable?

Una idea en “La alimentación durante el embarazo”

  • Si te fijas realmente son las recomendaciones que deberíamos seguir siempre, estuviésemos o no embarazadas. En realidad si nos alimentásemos bien no deberíamos cambiar nada. Da que pensar :S
    Un post genial!
    Un besito!

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